Fijación y ajuste en el kenzan
Inserta el primer tallo con decisión suave, asegurando estabilidad sin forzar. Comprueba que el corte permita beber agua; si no, recorta ligeramente. Inclina la línea principal hacia un costado, dejando aire frontal. Añade el segundo tallo más bajo, respondiendo con una dirección complementaria que equilibre sin competir. El tercero, más corto, sostendrá desde un ángulo discreto. Observa desde arriba y desde el lateral, corrige medio centímetro, retira una hoja que distrae. Cada microajuste abre claridad, devolviendo a la composición su aliento natural.